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Principio Análisis Estrategias y tácticas en la OMC

Estrategias y tácticas en la OMC

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Umberto Mazzei

ALAI AMLATINA, 10/11/2009.-

La OMC es un ámbito multilateral muy
importante, porque allí se quiere negociar el futuro. El objetivo
inconfeso de crear la OMCs fue el de perpetuar en acuerdos
internacionales el patrón de desequilibrio comercial en la economía
internacional. La estratagema fue convocar a un foro donde negociar una
modificación equitativa. La táctica es la de desgastar las resistencias
con una aparente inmovilidad repetitiva. Por eso, la Ronda Doha, apodada
del Desarrollo, que debía eliminar los subsidios agrícolas - que
aumentaron - ahora sólo trata apertura de mercado y la palabra
desarrollo brilla por su ausencia.

La ironía de la negociación es que todos los países proclaman buscar una
mayor apertura de mercados, mientras todos piden “flexibilidades” para
mantenerlos cerrados.

Los países desarrollados, los más beneficiados por el actual
desequilibrio, no ceden en nada tangible pero piden más mercados para
sus productos industriales (NAMA) y para sus exportaciones agrícolas
subsidiadas. Ese proceso de pedir sin dar, crea una escalada de
artimañas de un nivel técnico inmanejable para países que no tengan el
respaldo de un equipo especializado. El desgaste de la resistencia es
visible; temas tajantemente rechazados por los países en desarrollo,
ahora están en los textos de negociación. La retórica del win-win “todos
ganadores” se esfumó. Predomina la clásica ambición de ganar más, a
expensas de otros.

Los objetivos de la negociación

Hay mucha retórica, pero el objetivo original y oculto de la negociación
es abrir mercados a la producción y el mercadeo internacional de
carteles transnacionales. Los carteles son apátridas, pero controlan
notoriamente a gobiernos de países desarrollados, que hablan por ellos;
quien lo dude, que mire el manejo de la crisis financiera. Ese control
cartelista encuentra resistencia política en algunos países en
desarrollo que tienen industrias propias y mucha población que vive de
la agricultura. Tales son los casos, por ejemplo y con matices propios,
de Argentina, Brasil, China, India, Sur África.

La Agricultura es esencial para la soberanía política; como saben
quienes padecieron o padecen – como Gaza y Cuba- hambre y privaciones a
causa de bloqueos, que son actos de guerra y genocidio. Por eso el eje
de la negociación son los bienes agrícolas. En el comercio agrícola hay
una deslealtad evidente y el principal problema es la distorsión de
precios causada por los subsidios a la agricultura, que van más al
intermediario que al productor.

Por razones geográficas y por la abundante mano de obra, los países
tropicales y subtropicales debieran ser los grandes exportadores de
productos agrícolas. Europa y Estados Unidos no son eficientes en la
producción agrícola, pero la subsidian y la protegen con altos
aranceles. Hasta allí hay una lógica de soberanía alimentaria. Lo
irracional es que Europa y Estados Unidos, gracias a los subsidios, sean
los principales exportadores agrícolas, con precios inferiores al costo
en países en desarrollo, que arruinan a los productores y a las economías.

Algunos países, como Argentina, Australia, Brasil, Nueva Zelanda, son
muy eficientes y aún compiten, pero con menores ganancias; porque los
subsidios bajan los precios internacionales. Eso torna los subsidios
agrícolas en una instrumento para impedir la creación de capital en los
países agricultores. Todo ello vendido como libre competencia, juego
nivelado y demás términos del sermón neoliberal.

Divide et impera

El principio del “Divide et Impera” (Divide y Vence) es romano, pero lo
practican bien los anglosajones y otros colonizadores. El mapa de África
muestra antiguas comunidades nacionales separadas por líneas
artificiales que es obligatorio respetar. La América Española se
fragmentó aupando caudillos regionales. Ingleses y brasileños lograron
dividir la República Rioplatense en Argentina, Uruguay(1) y Paraguay.
Estados Unidos e Inglaterra fomentaron el separatismo en la Gran
Colombia e intervinieron para atomizar el Istmo Centroamericano.

Los países en desarrollo tienen en la OMC una mayoría aplastante y por
eso se busca dividirlos. La primera división ocurrió fuera de la OMC,
cuando los carteles transnacionales lograron todo cuanto pudieran
ambicionar con acuerdos de libre comercio (TLCs) que Estados Unidos y
Europa firmaron con países donde controlan a la clase dirigente. La
negociación en la OMC se limita, pues, a los países en desarrollo que
aquellas no controlan.

En la OMC, un instrumento eficaz para dividir es el “Trato Especial y
Diferenciado”, que es algo como “comprar a plazos”. En base a ese
principio hay divisiones arbitrarias como “países menos adelantados
(PMAs)” y “pequeñas economías” a quienes se exime – por ahora- de
concesiones y por lo tanto de interés en la negociación. Cuando vemos
que los PMAs son ex-colonias aun dependientes y lo de pequeñas economías
fue promovido (Guatemala a la cabeza) por países que firmaron TLCs con
Estados Unidos, sabemos quien está detrás.

Hay divisiones surgidas del proceso de negociación. Hay cinco
relacionados sólo con comercio agrícola: Grupo Cairns, G-20, G-33 , G-10
y ACP(2). El Grupo Cairns -países de agricultura muy eficiente-(3) pide
eliminación de subsidios y apertura. El G-20 pide lo mismo, pero con
reservas. El G-33, son 45 países en desarrollo que defienden (productos
especiales y salvaguardias) sectores de subsistencia vulnerables, pero
sólo 8 siguen activos, porque a 37 les dieron el opio de pequeñas
economías. El G-10 es de algunos países industrializados que defienden
(productos sensibles) sus sectores agrícolas estratégicos. Los ACP
defienden sus preferencias agrícolas europeas de la erosión que causaría
la apertura comercial a terceros.

En productos industriales sólo el grupo NAMA 11 defiende el derecho a
proteger su industria nacional. De los 11, sólo siguen muy activos
Argentina y Sur África. Brasil ya cede.

América Latina en la OMC.

Latinoamérica no existe como fuerza en el plano de la OMC. En las
negociaciones sobre agricultura no hay GRULAC, ni Pacto Andino, ni
MERCOSUR, lo que contrasta con el perfil del Grupo Africano o del Grupo
ACP. El cuadro es caótico y algunos países latinoamericanos son miembros
de grupos contradictorios. Veamos la coherencia:
- Grupo Cairns: Colombia y Costa Rica pertenecen sólo a ese grupo .
- G-20: Ecuador pertenece sólo a ese grupo.
- G-33 : Honduras y Nicaragua pertenecen sólo a ese grupo.
- Grupo Cairns y G-20: los países del MERCOSUR y Chile figuran en ambos.
- G-20 y G-33: Venezuela y Cuba figuran en ambos.
- Grupo Cairns, G-20 y G-33: Bolivia y Guatemala figuran en los tres.
- Pequeñas Economías: Allí figura toda Centroamérica menos Costa Rica,
todo el Caribe, Ecuador, Paraguay, Bolivia, y … ¡Venezuela que pide ese
trato en NAMA!

Es obvia la ausencia de una política negociadora cuando, como Guatemala,
se pertenece a todos los grupos de países en desarrollo a pesar de las
contradicciones. El único beneficio señalable es el de recoger mucha
información.

Hay estructuras latinoamericanas que pudieran ser más útiles. Es el caso
de ALADI, que en la OMC se beneficia de la “cláusula de
habilitación”(4). El GRULAC, es variopinto en políticas, pero hay foros
en que tiene posición propia. En la Comisión del Codex Alimentario, como
Comité Codex de América Latina y Caribe, neutralizó iniciativas europeas
que pedían estándares sanitarios adversos a las exportaciones
agropecuarias latinoamericanas.

Un grupo latinoamericano que comienza a demostrar una coordinación
eficaz es el ALBA(5). Hace unos días se impuso con una cláusula que
reafirma la necesidad del consenso(6) para adoptar decisiones, porque
una propuesta de la India, sobre reforma y transparencia de la OMC,
trataba la expresión de la voluntad multilateral con ambigüedad
peligrosa. En Estados Unidos ya hay críticas editoriales sobre la
necesidad del consenso en OMC …

Razones para rechazar los textos propuestos

La OMC se ha enfocado a reducir aranceles, abrir servicios y proteger
propiedad intelectual, en lugar de disminuir distorsiones económicas.
Esa prioridad tiende a mantener la distorsión existente y empeorarla. La
crisis financiera evidencia los peligros de la rápida apertura y
desregulación, cuando que afecta más gravemente a los países con los
mercados financieros más globalizados. La crisis también evidencia la
vulnerabilidad de los países dependientes del mercado mundial para
satisfacer necesidades básicas, como la alimentación.

Los líderes del G20 reunidos en Washington, Londres y Pittsburg, como
sumidos en una bruma irreal, repiten el mantra de que hay que concluir
la Ronda Doha para el 2010. Hay políticas claras de sus propios países
que apuntan en dirección contraria. La decisión en Argentina, China e
India de frenar las exportaciones agrícolas para abaratar la
alimentación nacional. La falta de flexibilidad en la posición
negociadora de Estados Unidos y la urgente prioridad de su agenda
interna. Las medidas para estimular las industrias nacionales y mantener
el empleo que proliferan.

Todo esos signos no son obra del azar. No parece que el Director de la
OMC, Pascal Lamy, lo perciba, pero muchos gobiernos piensan que una
crisis general, de duración incierta, no es el mejor momento para
renunciar a instrumentos básicos de política económica. Los más
recalcitrantes han sido los grandes actores de la negociación. Es
absurdo buscar un acuerdo multilateral estático, durante una dinámica
mundial que sugiere grandes cambios. Los países en desarrollo que
controlan sus políticas nacionales, tienen en el desarrollo interno y
regional una opción de crecimiento válida, mientras se perfila el cambio
geopolítico que hará del comercio internacional un intercambio más
equitativo, pagado con dinero más sólido.


1) El caso de Uruguay (Banda Oriental) es curioso: no se declaró
independiente de España sino de Brasil, que lo invadió en 1816 cuando
era gobernado por el príncipe heredero de Portugal.

2) Países de África, Caribe y Pacífico que fueron antiguas colonias
europeas. Incluye Cuba y Dominicana.

3) Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa
Rica, Filipinas, Guatemala, Indonesia, Malasia, México, Nueva Zelanda,
Tailandia, en total 16. Pakistán adhirió hace poco.

4) Decisión del GATT del 28/11/1979 (doc. GATT L/4903), que exime de dar
compensación por las preferencias arancelarias que se otorguen entre sí
los países en desarrollo.

5) ALBA está integrada por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba,
Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Honduras.

6)Quiere decir que no hay oposición. Es una regla fundamental parra el
respeto de la voluntad soberana por encima de coaliciones. La oposición
debe ser formal porque en la OMC el silencio es aprobación. El consenso
implica que un solo voto en contra impede la aprobación.

Actualizado ( Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 15:44 )  

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